Mujeres que construyeron internet (y casi nadie recuerda)
Ada Lovelace. Grace Hopper. Salen en todos los artículos del 8M tecnológico desde hace veinte años. Siempre las mismas dos frases, siempre al principio, siempre como excusa para dar el tema por cubierto.
Este artículo va de las demás. Las que programaron el primer ordenador electrónico del mundo y no salieron en la foto. La actriz de Hollywood que inventó el WiFi y no vio un céntimo. La mujer que construyó los protocolos que hacen funcionar internet. La hacker que acuñó el término «cypherpunk» y dijo que las chicas necesitan módems. Y las que están ahora mismo manteniendo el software libre que usas cada día, con el 2% de representación que les toca en ese espacio supuestamente progresista.
Las seis del ENIAC
En 1945 el ejército de Estados Unidos necesitaba calcular trayectorias balísticas. Lo que tardaba veinte horas a mano debía hacerse en segundos. Para eso construyeron el ENIAC, el primer ordenador electrónico de propósito general. Y para programarlo eligieron a seis matemáticas: Kay McNulty, Jean Bartik, Betty Snyder, Marlyn Wescoff, Frances Bilas y Ruth Lichterman.
No tenían manuales. No existían los lenguajes de programación. Aprendieron leyendo diagramas lógicos y reconectando cables físicamente. Cuando el ENIAC se presentó al público en 1946, ellas no salieron en la foto. Los medios atribuyeron su trabajo a un colega masculino que aparecería retratado junto a la máquina.
Jean Bartik acabó siendo programadora principal de BINAC y UNIVAC, dos de los primeros ordenadores comerciales. Betty Snyder diseñó el primer depurador de código de la historia. Sus nombres no aparecen en casi ningún libro de texto.
Hedy Lamarr
Hedy Lamarr era la actriz mejor pagada de Hollywood en los años cuarenta. También era ingeniera. Durante la Segunda Guerra Mundial diseñó, junto al compositor George Antheil, un sistema de comunicaciones basado en el salto de frecuencias: la idea era guiar torpedos por radio sin que el enemigo pudiera interferir la señal.
Patentó la tecnología en 1942. El ejército la usó. Ella no vio un céntimo. Cuando la patente expiró, su invento se convirtió en la base técnica del WiFi, el Bluetooth y el GPS. En 1997, cincuenta y cinco años después, recibió el premio Pioneer Award de la Electronic Frontier Foundation. Tenía 82 años.
Lamarr decía que su inteligencia la perjudicaba de dos formas distintas: los que asumían que una mujer guapa no podía ser lista, y los que asumían que si era lista era de fiar menos.
Margaret Hamilton
Margaret Hamilton lideró el equipo de software del proyecto Apolo en el MIT cuando tenía treinta años. Su código llevó a los astronautas a la Luna. En aquel momento el software no era considerado una disciplina de ingeniería seria: era trabajo administrativo, cosa de auxiliares con conocimientos técnicos.
Hamilton usó el término «ingeniería de software» para darle a su trabajo el mismo estatus que tenía la ingeniería de hardware. Sus colegas se reían. Después la frase se convirtió en el nombre de toda una profesión. En 2016 Obama le concedió la Medalla Presidencial de la Libertad. Para entonces llevaba décadas sin aparecer en los libros de historia de la informática.
Radia Perlman
En 1985 Radia Perlman inventó el protocolo Spanning Tree (STP), que resuelve un problema fundamental: cómo conectar múltiples redes sin que los datos queden atrapados en bucles. Internet tal como la conocemos depende de ese protocolo. Tiene más de cien patentes y contribuciones importantes a la seguridad de redes.
Cuando estudiaba en el MIT a principios de los setenta era una de las cincuenta mujeres entre mil estudiantes. Cuando le llaman «la madre de internet» responde que ningún individuo merece ese título, que internet es un trabajo colectivo.
Perlman también desarrolló TORTIS, una versión simplificada del lenguaje LOGO para que niños de preescolar pudieran programar. Lo hizo mientras trabajaba en los protocolos que sustentan la infraestructura de red moderna.
Jude Milhón, St. Jude
Jude Milhón aprendió a programar sola, leyendo un manual de FORTRAN. Empezó en 1967 escribiendo software para máquinas expendedoras. Acabó trabajando en BSD, el sistema Unix que antecede a Linux y a macOS.
En 1973 cofundó Community Memory en Berkeley: la primera red pública de ordenadores de la historia, antes de que existiera internet. La red vivía dentro de un telétipo metido en una caja de cartón dentro de una tienda de discos. Los músicos la usaron de inmediato para anunciar conciertos y vender instrumentos.
A principios de los noventa acuñó el término «cypherpunk» en una reunión de activistas digitales: una mezcla de cyberpunk y cifrado. El movimiento cypherpunk es el antecedente directo de Bitcoin, Tor y buena parte de la criptografía que usamos hoy. Ella fue miembro fundadora.
Su campaña para meter a las mujeres en la tecnología tenía un lema corto: «Las chicas necesitan módems.» Murió en 2003. La llamaban Santa Jude, patrona de los hackers.
Fran Allen
Frances Allen entró en IBM en 1957 para enseñar FORTRAN a científicos del ejército. Se quedó cuarenta y cinco años. Durante ese tiempo construyó las bases de la optimización de compiladores: la técnica por la que el código que escribe una persona se convierte en código que ejecuta una máquina de la manera más eficiente posible. Todo lo que compila hoy usa principios que ella formalizó.
En 2006 recibió el Premio Turing, el equivalente al Nobel en informática. Fue la primera mujer en recibirlo. El premio existía desde 1966. Cuarenta años.
Karen Sandler
Karen Sandler es abogada y directora ejecutiva de la Software Freedom Conservancy, la organización que vela por el cumplimiento de las licencias de software libre en proyectos como Git, Samba o BusyBox. Antes dirigió la GNOME Foundation.
Tiene una enfermedad cardíaca que requiere marcapasos. Cuando preguntó si podía acceder al código fuente del software que controla su corazón, la respuesta fue no. Desde entonces defiende públicamente el software libre en dispositivos médicos implantables. En 2023 la Universidad KU Leuven le dio un doctorado honoris causa por ese trabajo.
Valerie Aurora
Valerie Aurora lleva contribuyendo al kernel de Linux desde 2003. Es una de las pocas mujeres con trabajo sostenido y documentado en el núcleo del sistema operativo libre más usado del mundo.
Cofundó la Ada Initiative, dedicada a apoyar a las mujeres en el software libre. Entre otras cosas, la Ada Initiative creó el primer código de conducta estándar para eventos tecnológicos. Después lo adoptaron PyCon, DjangoCon y decenas de conferencias más. Antes de eso no existían.
Mujeres que cambiaron internet y siguen sosteniendo la tecnología
El software libre tiene fama de progresista. En algunas cosas lo es. Según datos de 2013, solo el 2% de las personas que desarrollan software libre son mujeres. En el software privativo ese porcentaje es del 28%. Que sea más fácil trabajar en empresas cerradas que en comunidades abiertas dice algo sobre esas comunidades.
El Fediverso tampoco es una excepción. La mayoría de instancias las administran hombres. La mayoría del código de Mastodon lo escribe gente que no es mujer. Los datos cambian cuando la gente que está dentro decide que le importa.
Outreachy, impulsado en parte por Karen Sandler desde la GNOME Foundation, lleva años trayendo a personas de grupos infrarrepresentados al software libre con becas de prácticas remuneradas. Funciona cuando hay voluntad de hacerlo funcionar.
Los nombres de este artículo no están aquí para cubrir un cupo. Están porque sin su trabajo no existiría la infraestructura que usas para leer esto. El reconocimiento llega tarde siempre. Que al menos llegue.
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