🦝 Cosas normales aquí

Cosas que solo pasan en el Fediverso

(y que ya das por normales)

Hay un momento, imposible de fechar con precisión, en el que entras en el Fediverso y tu cerebro hace clic.

No porque lo entiendas todo.
Sino porque dejas de cuestionar cosas que, fuera de aquí, serían rarísimas.

Este artículo es para ese momento.

1. Seguir a alguien solo por su avatar

No sabes quién es.
No sabes de dónde viene.
Ni siquiera sabes si es persona real o una IA muy cachonda.

Pero tiene un mapache con gafas, un sapo existencialista o una tostadora con ojos tristes.

Y piensas:

«Esta persona seguro que aporta.»

A veces aciertas.
A veces descubres que solo postea fotos de su gato durmiendo.
Pero igualmente no te arrepientes.

2. Leer hilos larguísimos con un aviso que dice «CW: texto»

El aviso es brutalmente honesto.
El texto, interminable.

Empiezas con cautela.
Sigues por inercia.
Llegas al toot 14 y piensas:

«Bueno, ya que he llegado hasta aquí…»

Y acabas sabiendo más de lo que nunca preguntaste sobre la cría de tritones en cautividad.

3. Saber en qué instancia está alguien

pero ni idea de en qué país vive

Su ciudad, ni idea.
Su edad, misterio.
Su nombre real, probablemente nunca lo sepas.

Pero sabes perfectamente:

  • Si es una instancia pequeña y adorable
  • Si federan con medio mundo o solo con tres planetas selectos
  • Si el admin aparece de vez en cuando diciendo «hola perdón he roto algo»

Y eso, curiosamente, te basta para decidir si te fías.

4. Ver presentaciones del tipo:

«Hola, acabo de llegar, vengo de cerrar Twitter y estoy un poco cansada de todo.»

Y simplemente asentir mentalmente:

«Bienvenida. Ponte cómoda. El café está ahí al fondo.»

Sin aplicar un tercer grado y solicitar un análisis de ADN.

Porque todos venimos de cerrar algo.

5. Tener conversaciones profundas con gente a la que no reconocerías por la calle

Su nombre real, ni idea.
Su cara tampoco (o sí, pero era un dibujo de un búho).

Pero reconocerías su forma de escribir en cualquier sitio.

Hay personas que identificas porque ponen tres puntos donde no van, o porque siempre acaban las frases con «en fin».

Y es más personal que cualquier selfie.

6. Mudarte sin desaparecer del mapa

En otros sitios, irte es borrarte.
Perder todo.
Empezar de cero como si hubieras cometido un crimen.

Aquí, mudarte es:

  • Cambiar de casa
  • Llevarte tus cosas
  • Seguir viendo a la misma gente

Como debería haber sido siempre, joder.

7. Que el drama exista pero viva en segundo plano

Hay drama.
Claro que lo hay.

Gente que se enfada.
Gente que bloquea.
Hilos tremendos sobre Por Qué Esto No Puede Ser.

Pero el sistema no lo premia.
El algoritmo no lo amplifica.
La plataforma no vive de eso.

Está ahí, como el mal tiempo.
Molesta. A veces moja.
Pero no define todo el clima del año.

8. Aceptar que lo pequeño puede estar bien

Instancias pequeñas que no quieren crecer.
Conversaciones lentas que no buscan alcance.
Gente que lleva años aquí sin escalar nada.

Y entender que eso es una elección.
Una elección consciente y válida.

Raro, ¿no?
Que algo pequeño pueda quedarse así y estar bien.

9. Que el silencio sea simplemente silencio

Si alguien no responde, puede estar ocupada.
O puede que simplemente no le apetezca hablar ahora.
O se ha ido a dar de comer a las gallinas.

El silencio aquí puede ser solo… silencio.

Solo vida pasando.

Y puedes dejarlo estar sin darle veinte vueltas.

10. Descubrir que lo mejor vive en los márgenes

Las esquinas tranquilas.
Las cuentas poco ruidosas.
Las instancias que jamás saldrán en una lista de «Top 10».

El Fediverso no brilla en el centro.
Brilla en los bordes, donde nadie intenta brillar.

Epílogo no solicitado

Al final, el Fediverso no es raro.

Raro era lo otro:

  • Tener que explicar cada cosa por si acaso
  • Optimizar cada palabra para el algoritmo
  • Competir por atención como si fuera oxígeno

Aquí no todo es cómodo.
Hay cosas que chirrían.
Cosas que podrían ir mejor.

Pero muchas cosas son habitables.

Y eso, hoy en día, ya es bastante.

Fin. (Ahora vuelvo a scrollear sin culpa.)

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